“La guerra puede ser su propio producto valioso” Los Dioses del Edén.

Este es un libro excelente para los que quieran ver un punto de vista de nuestra historia pasada y presente totalmente diferente de la version que nos han explicado siempre. El autor, William Bramley (seudónimo) parte de la base de que la presencia extraterrestre es real, tanto en la actualidad como desde el principio de los tiempos de la historia humana.
Desde esta prespectiva, analiza una serie de sucesos de nuestra historia que han sido siempre calificados de misterio, sucesos inexplicables, olvidados porque no encajaban con el esquema oficial.
De esta forma consigue hacer un cuadro donde todos estos acontecimientos aparentemente sin sentido e inconexos empiezan a tener un significado muy concreto, y nos revelan muchas claves del mundo de hoy en dia, hasta ahora incomprensible para muchos.

Voy a resumir un par de los primeros capitulos:

“Por centurias, pensadores y científicos han intentado resolver el acertijo de porqué la gente va a la guerra. Ellos han observado que casi todas las criaturas de la Tierra pelean entre sí en una u otra ocasión, comúnmente por alimentos, territorio, o apareamiento.
Yo empecé este estudio como consecuencia de una idea sencilla que había encontrado.Verdaderamente el concepto no es nuevo y al principio parece estrecho de miras. No obstante, la idea es bastante importante porque se dirige a una motivación que sólo puede ser formulada por criaturas de alta inteligencia.


La guerra puede ser su propio producto valioso.

El valor de la guerra como un producto se extiende mucho más allá de la ganancia monetaria. La guerra puede ser un instrumento efectivo para mantener un control social y político sobre una amplia población.

Charles H. Fort es quizás el más antiguo escritor del siglo XX en sugerir seriamente que los extraterrestres han estado involucrados en los asuntos humanos. Fort soportado por una pequeña herencia, gastó muchos años de su vida adulta amasando informes sobre fenómenos
extraños aparecidos en diarios científicos, periódicos y revistas.
Fort desarrolló otras teorías de sus investigaciones, varias de las cuales han durado y aún son provocativas hoy. En “The Book of the Damned” escribió:
Yo pienso que nosotros somos la propiedad de algo
Yo diría que nosotros pertenecemos a algo:
Que alguna vez hace tiempo, esta tierra era la Tierra de Nadie.
Que otros mundos exploraron y colonizaron esto, y combatieron entre sí por la posesión,
pero que ahora esto pertenece a algo.
Que algo posee a esta tierra, todos los demás se despidieron.

Fort concluye que la raza humana no posee un status muy alto en relación con los extraterrestres propietarios de la Tierra.

Fort no especula acerca de cómo puede ser esa “misteriosa utilidad” de la humanidad, excepto para sugerir brevemente que los humanos pueden ser esclavos.

[…]
Como resultado de mi propia investigación histórica lanzada desde un punto de partida totalmente diferente,(*) también yo [en referencia a Charles Fort] he llegado a una teoría ultrajante similar:

Los seres humanos parecen ser una raza de esclavos languideciendo en un planeta aislado en una pequeña galaxia. La raza humana como tal, fue una vez la fuente de mano de obra para una civilización extraterrestre y todavía hoy permanece como una colonia. Para mantener el control sobre su colonia y para mantener la Tierra como algo parecido a una prisión, esa otra civilización alimenta interminables conflictos entre los seres humanos, promueve la decadencia espiritual humana y ha erigido sobre la Tierra condiciones de incesante dificultad física. Esta situación ha existido por miles de años y continua actualmente.

Las antiguas civilizaciones mesopotámicas registraron gran parte de su historia en tabletas de arcilla. Sólo una fracción de aquellas tabletas ha sobrevivido y a pesar de esto, en esas tabletas se llega a hablar de una importante historia acerca de los “dioses” Custodios y sus relaciones con el Homo sapiens.

” Las antiguas tabletas mesopotámicas dan crédito a un “dios” en particular con la supervisión de la manufactura genética del homo sapiens. El nombre de ese “dios” era Ea. ”

¿Porqué el hombre más primitivo [homo sapiens neanderthalensis] se extinguió repentinamente y al mismo tiempo apareció este moderno Homo sapiens? ¡La evolución no va tan rápida! Los señores Howell y White ponderaron esta cuestión y concluyeron:
“… la total, casi repentina desaparición de la población neandertal se mantiene como uno de los enigmas y problemas críticos en los estudios de la evolución humana.” (The enciclopedia american. Vol 14, pag. 545)

La Enciclopedia Británica coincide:
“ Los factores responsables por la desaparición de la población neandertal son un problema importante para el cual desafortunadamente todavía no hay una clara solución.”

Las antiguas escrituras mesopotamicas nos dan otra historia famosa del Antiguo Testamento: el relato de Adán y Eva. La narración de Adán y Eva también se deriva de las fuentes mesopotámicas más antiguas que describen la vida bajo los “dioses”.
De acuerdo a la Biblia, Adán, quien simboliza al primer hombre, fue creado por “Dios” del “polvo de la tierra”. Esta idea refleja la creencia mesopotámica muy antigua de que el homo sapiens fue creado parcialmente de “arcilla”. La mujer de Adán, Eva, fue creada artificialmente también.


Adán y Eva obedecían las órdenes de sus maestros y vivían en la abundancia material hasta que otro partido entró en la escena. El partido interventor es simbolizado en la historia por una serpiente. La serpiente convenció a Eva de comer el fruto (*) del “árbol del conocimiento del bien y del mal”. Eva siguió los consejos de la serpiente y también Adán.
“Dios” (el liderazgo Custodio) se alarmó inmediatamente. Y el señor Dios dijo:

mira, el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo del bien y del mal; y ahora, ¿qué si pone después sus manos y toma también del árbol de la vida y come, y vive por siempre

El pasaje de arriba revela una importante verdad repetida por muchas religiones. Una comprensión verdadera de la ética, la integridad y la justicia es un prerrequisito para recuperar la libertad espiritual de uno y la inmortalidad. Sin un fundamento ético, la completa recuperación espiritual no es más que una noción fantástica. Los “dioses” claramente no querían que la humanidad comenzara a recorrer el camino hacia la recuperación espiritual. La razón es obvia. Querian esclavos. Es difícil hacer esclavos a gente que mantiene su integridad y sentido de la ética.

Hasta aqui el pequeño resumen, el libro se puede descargar aqui:

http://www.scribd.com/doc/2430392/Los-dioses-del-eden

y en la página de Documentos, arriba.

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